
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, solicitó 31 millones de euros para fortalecer su respuesta ante el peligroso brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo, Uganda y otras naciones vecinas de África central.
La organización informó que el brote ya habría provocado más de 130 muertes y mantiene bajo vigilancia cerca de 600 casos sospechosos, de los cuales medio centenar han sido confirmados oficialmente. La situación preocupa a las autoridades sanitarias debido a la rápida propagación del virus y la fragilidad de los sistemas de salud en las zonas afectadas.
Como parte de la emergencia, la Cruz Roja desplegó alrededor de 200 voluntarios en la ciudad de Bunia y otras localidades del este de la República Democrática del Congo, donde trabajan directamente con las comunidades para contener la enfermedad y evitar nuevos contagios.
Voluntarios recorren comunidades afectadas
Los equipos humanitarios realizan visitas “puerta por puerta” para orientar a la población sobre cómo se transmite el ébola, detectar posibles síntomas y promover la búsqueda de atención médica temprana.
Además, los voluntarios combaten la desinformación que circula en las comunidades, uno de los principales obstáculos en la lucha contra el virus durante este tipo de emergencias sanitarias.
La FICR también advirtió sobre los riesgos de manipular cuerpos de personas fallecidas por sospecha de ébola, ya que esta práctica representa una de las vías de contagio más frecuentes durante los brotes epidémicos.
Crisis sanitaria y conflicto agravan la emergencia
El actual brote corresponde a la variante Bundibugyo del virus del ébola, una cepa para la cual todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos ampliamente disponibles.
La situación se complica aún más porque la enfermedad se expande en regiones golpeadas por conflictos armados, desplazamientos constantes de población y sistemas sanitarios debilitados, factores que dificultan las labores de contención y aumentan el riesgo de expansión regional.
Organismos internacionales mantienen la vigilancia epidemiológica activa mientras continúan los esfuerzos para evitar que el brote se convierta en una crisis sanitaria de mayor escala en África central.
