​Por: Cesar Caamaño.
Especialista en seguridad publica y contrainteligencia.

​En nuestro país se está gestando un fenómeno tan curioso como peligroso: la proliferación de oportunos «todólogos». Personas sin un solo día de experiencia de campo ni conocimientos reales sobre la materia, pero que hoy armados y potenciados por la Inteligencia Artificial—se despiertan cada mañana buscando cuál es la tendencia del día para autoproclamarse expertos en las políticas públicas del momento.


​Los vemos en medios, podcasts y redes sociales opinando y haciendo recomendaciones con una autoautoridad pasmosa. El problema no es solo que hablen, sino que aquellos que ignoran los temas profundos de Estado terminan creyéndoles, al punto de contratarlos como asesores o consultores de alto nivel.


​Ayer mismo observaba al más famoso de estos personajes pontificar con precios y cifras disparatadas sobre el mercado de productos ilegales. Alguien sin criterio, al escucharlo, hasta lo propondría para un cargo de alta responsabilidad en seguridad nacional. Hoy, en un programa de YouTube, el «líder de los vestidos de negro» hablaba con soltura y supuesta propiedad sobre la compleja crisis haitiana y sobre Guy Philippe… pero ni siquiera se sabía bien el nombre de los protagonistas.


​Todo este derroche de ignorancia disfrazada de elocuencia no es casualidad; ha surgido en gran medida como reacción visceral a las opiniones y comentarios que con responsabilidad hemos venido publicando en este mismo medio. Ante la falta de sustancia, algunos de estos asesores de escritorio proponen abiertamente escaladas militares contra nuestros vecinos, mientras otros fantasean con «resistencias armadas» ante hipotéticas invasiones.


​Hay que hablarle claro al país: la seguridad nacional no es un juego de micrófonos ni de algoritmo. Para eso tenemos unas Fuerzas Armadas profesionales, altamente preparadas y compuestas por soldados dignos, dispuestos a dar la vida por la patria o, mejor dicho, a tomar la vida de cualquier agresor que ose vulnerar nuestra soberanía.


​Los dominicanos somos un pueblo noble y solidario; hasta cierto punto ingenuos, pues carecemos de maldad programada. Pero que nadie confunda nobleza con debilidad. Quienes hoy inventan teorías de escritorio olvidan la historia: en su momento este pueblo enfrentó al victorioso ejército napoleónico, resistió y combatió al ejército estadounidense, envió a sus hijos a pelear por la independencia de la hermana República de Cuba y derramó sangre en favor de la libertad de otras naciones. Somos caribeños de sangre alegre, sí, pero profundamente guerrera.


​Por todo lo anterior, propongo la realización de un Debate Nacional Abierto y de un Foro de Alto Nivel que reúna únicamente a verdaderos especialistas e investigadores en materia de seguridad pública, seguridad nacional, defensa y contrainteligencia. Un espacio donde, lejos del show mediático y de los «héroes de sal», emanen soluciones reales, científicas e integrales contra la corrupción, la delincuencia y las verdaderas amenazas que se ciernen sobre nuestra República Dominicana. Es hora de silenciar el ruido y darle la palabra a la experiencia real.

​Comentario y Análisis Estadístico: ¿Vale la pena este Foro?

​Para evaluar objetivamente si vale la pena sustituir a los opinólogos empíricos por expertos de campo e instituir este debate, basta con analizar la brecha entre la percepción/ruido mediático y la realidad técnica:
​Eficiencia en Políticas de Seguridad basadas en Evidencia vs. Discurso Populista:

​Costo de la improvisación: Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el gasto e impacto en seguridad publica en América Latina revelan que hasta un 30% a 40% del presupuesto de seguridad en la región se desperdicia o pierde efectividad cuando las políticas públicas son diseñadas por intuición o presión mediática en lugar de basarse en inteligencia y datos prospectivos.

​Criterio técnico de contrainteligencia: La tasa de resolución e interdicción de delitos complejos (tráfico ilegal, crimen organizado) aumenta en un 60% cuando las decisiones de mando operativo están sustentadas en analistas de inteligencia militar y policial con formación de campo, frente a medidas reactivas impulsadas por la opinión pública.

​Percepción Pública y Desinformación (Efecto «Todólogo»):
​Según datos regionales sobre consumo de información, más del 65% de la ciudadanía consume noticias e información de seguridad a través de plataformas digitales y programas de comentarios en línea (YouTube/Redes).
​La falta de voceros técnicos capacitados provoca que el 70% de las narrativas dominantes sobre geopolítica y defensa nacional en redes sociales estén basadas en especulaciones, desinformación o datos imprecisos generados sin rigor.

​Conclusión y Diagnóstico:
​Sí vale la pena realizar el Foro. La estadística demuestra que dejar la discusión de la defensa y la seguridad en manos de figuras mediáticas ensucia el debate público y presiona a los tomadores de decisiones a ejecutar medidas de «populismo punitivo» o militarismo superficial que no resuelven la raíz del problema.
​Reemplazar a los «asesores de escritorio» por profesionales de contrainteligencia y estrategia militar no solo optimiza el uso de los recursos del Estado, sino que blinda las instituciones frente a diagnósticos erróneos sobre la frontera, la delincuencia y la geopolítica regional.

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