
Por: Cesar Caamaño.
Especialista en seguridad publica y contrainteligencia.
Luego de la publicación de nuestro análisis titulado “El infame informe”, resulta llamativo ver cómo ahora diversos sectores y opinantes terminan llegando a la misma conclusión: el informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no es más que parte de una trama orquestada contra la República Dominicana.
Tras la difusión de nuestras líneas, de repente comenzamos a ver a varios generales en retiro y figuras de la palestra tal vez movidos por su agenda en la oposición o simplemente por el temor a que el lodo salpique sus trayectorias salir a dar declaraciones apresuradas. Que si esas municiones eran de la época de Trujillo, que si corresponden al año 2022, que si no ocurrieron bajo su mando, que si la culpa fue de fulano o de mengano… Excusa tras excusa. Sin embargo, al final del camino, terminan coincidiendo con lo que denunciamos desde el primer momento: el reporte del organismo internacional carece de rigor y responde a intereses sesgados.
Ante este panorama cabe preguntarse: ¿Será que nuestro portal se ha vuelto tan famoso, o será que realmente sabemos de lo que estamos hablando?
A esos analistas y políticos les reiteramos la invitación: sigan leyéndonos. Nos alegra servirles de insumo para que puedan acudir a sus entrevistas en medios de comunicación con argumentos sólidos o para que continúen publicando comentarios inspirados en nuestras investigaciones.
Desde este espacio, retamos formalmente a la ONU a que presente las pruebas contundentes, videos y fotos fehacientes de las supuestas municiones dominicanas señaladas en su reporte. De la misma forma, instamos a estos «paladines de la justicia» y exfuncionarios a que dejen de emitir comentarios alegres e irresponsables que solo desinforman a la población, para luego tener que recular despavoridos una vez que leen nuestros artículos.
Es insólito el espectáculo de la política nacional. Uno posa como experto por el simple hecho de escribir libros, mientras el otro aparenta estar más enfocado en jugar al golf que en el análisis riguroso de la defensa patria. ¡Qué barbaridad! Seguimos cometiendo el error de asumir que un cargo otorgado por amiguismo político equivale a tener conocimiento real y experiencia en materia de seguridad nacional
No nos engañemos: estamos inmersos en medio de una maniobra de organizaciones foráneas que buscan encharcar la reputación de nuestro país y presionar a un Gobierno que, en este aspecto, aparenta no ceder ante las pretensiones de quienes durante años se han lucrado con la crisis haitiana.
Somos la República Dominicana. Somos un pueblo de hombres y mujeres dignos que solo exigimos algo fundamental: que nos dejen vivir en paz, con soberanía y autonomía.
