
La sobreviviente del ataque perpetrado por Jean Andrés Pumarol Fernández, la entonces cuidadora de Ivonne Handal, de 70 años, asesinada a puñaladas en su apartamento del ensanche Naco el 23 de julio de 2025, aseguró que una almohada que utilizó como escudo para protegerse de las estocadas fue lo que le salvó la vida.
Al ofrecer por primera vez su testimonio ante los jueces de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, María Teresa Fabián relató los momentos de terror que vivió cuando fue atacada por Jean Andrés Pumarol Fernández, quien irrumpió armado con dos cuchillos en el residencial.
«Soy una sierva de Dios y tú a mí no me vas a poder matar«, recordó haberle dicho a su agresor mientras intentaba defenderse.
La mujer explicó que logró resistir las puñaladas utilizando una almohada como protección, lo que evitó que las heridas fueran mortales.
Lesiones permanentes tras el ataque
Durante su declaración, María Teresa Fabián reveló que sufrió lesiones permanentes en la mano izquierda, las cuales le impiden realizar actividades cotidianas e incluso trabajar.
«Yo lo que quiero, en el nombre de Jesús, es que a él lo metan preso, porque no está apto para estar en la sociedad. No, no se puede».
También describió las secuelas físicas que aún padece.
«No puedo cerrar bien la mano. No puedo lavar ni una ropa interior con esa mano. Míreme cómo la tengo todavía. Yo no puedo ni trabajar».
«Vivo con miedo todos los días»
La sobreviviente aseguró que desde el ataque vive bajo un estado permanente de temor.
«Allá yo no salgo si no es con miedo. Voy a la iglesia de noche y acompañada. En mi casa no dejo la puerta abierta. La puerta del frente, la de madera y la de hierro, permanecen cerradas. Todo eso es hierro por toda parte, como si yo estuviera en la cárcel».
Agregó que cualquier persona que camina detrás de ella le provoca pánico.
«Cada vez que baja una gente por ahí o pasa o me va atrás caminando, yo me espanto. No es porque quiero, es que tengo eso ahí en la mente. Estoy frustrada totalmente con eso. Mi vida siempre había sido una paz y después de eso vivo nerviosa».
Asimismo, afirmó que tras el ataque comenzó a padecer problemas de presión arterial y azúcar, además de complicaciones por las heridas recibidas en la cabeza y en las manos.
«Nunca había sufrido de la presión y ahora hasta eso se me dispara. También la azúcar. Tengo una herida en la cabeza que no termina de cicatrizar porque le salen ampollitas que me duelen».
Alcanzó a pedir ayuda antes del ataque
En medio del ataque, María Teresa Fabián logró comunicarse con Evelyn Handal, hija de Ivonne Handal, para pedir auxilio.
«Corra, llame al 911, llame a la Policía, que aquí se ha entrado un hombre, que se le abrió la puerta porque estaba tocando».
Durante la audiencia también declaró el portero y encargado de seguridad del edificio, Martine Fermín, quien aseguró que el padre de Jean Andrés Pumarol abandonó el lugar mientras su hijo atacaba a los residentes.
Según su testimonio, el padre del imputado le dijo:
«Elvis, llama al 911, porque ahí está la Policía, el hijo mío ahí apuñalando a todo el que está ahí».
Fermín explicó que Jean Andrés Pumarol tocaba las puertas como cualquier visitante antes de atacar a quienes abrían.
«Tocaba la puerta como una gente cualquiera y andaba con dos cuchillos en las manos».
El testigo también narró que ni siquiera el dispositivo de descarga eléctrica utilizado por agentes de la Policía Nacional logró detenerlo de inmediato.
«No aguantó la corriente. Se paró de nuevo como un demonio grande».
