Por: Luis Manuel Piantini

La República Dominicana es un estado soberano independiente y amante de aprobar leyes que luego ni cumple porque no las entiende.

Recientemente salió publicada una noticia bastante desconcertante, pero que contesta a la vez nuestras interrogantes. Porque el país se embarca a cometer errores garrafales de aprobar por ley acuerdos internacionales y luego como la Gatica de María Ramos lo incumplen con la mayor desvergüenza?

Y es que en las pruebas realizada a los profesores preuniversitarios del país, se determinó que más de las tres cuartas partes no comprenden lo que enseñan. Eso es grave. Pero muy grave. Entonces como demandar buena conducta de los alumnos en el gobierno y en el congreso, cuando los profesores son los primeros que incumplen con sus deberes? El del Saber y Entender lo que Enseñan.

En el 2004 entramos en un Acuerdo de Libre Comercio TLC llamado DR-CAFTA con 7 países, negociado y firmado en el país por el gobierno saliente, y aprobado y ratificado en el 2005 por el gobierno entrante. En noviembre del 2004, acompañé al Lic Carlos Morales Troncoso, a una rueda de prensa en la Junta Agroempresarial Dominicana JAD, donde debido a la inclusión de la Rectificación Técnica de los 8 productos agrícolas nos oponíamos a la aprobación del TLC por parte del Congreso de la República.

El primer error cometido fue justificar un Acuerdo que no íbamos a cumplir con una mentira. Desde que aquí se supo que los Estados Unidos estaban negociando un TLC con los países centroamericanos, ejecutivos de la administración de zonas francas, divulgaron la especie, que al final resultó ser mentira, de que el Acuerdo de la Cuenca del Caribe o Plan Reagan, un acuerdo comercial al que pertenecíamos siendo de una sola vía, libre exportación, sin modificar los aranceles de importaciones de bienes del país que veníamos disfrutando desde el primer lustro de los ochentas, iba a ser cancelado. Eso creo pánico y se presentó el TLC como la tablita de salvación. Craso error. En el diario Hoy de esa época donde escribía, me opuse al abandono del Plan Reagan por un acuerdo de doble vía, apertura total o libre flujo de las exportaciones e importaciones entre los países del acuerdo. Mantuve una polémica escrita y comprobable en mis artículos en esa época con un alto ejecutivo de zonas francas. Mi mayor preocupación era que ni el sector industrial nacional, ni el agropecuario, estaban preparados para una apertura total de nuestros mercados. El tiempo nos ha dado la razón. El Plan Reagan se encuentra vigente y durante mis 9 años como embajador ante la Organización Mundial de Comercio, OMC, levantaba mi mano para aprobar su renovación entre los países caribeños y los Estados Unidos, cada vez que se presentaba, con el aplauso y regocijo de los presentes.

El segundo error fue el habernos comprometido abrir el mercado de productos agrícolas, cuando hacía solo 5 años se había protegido el mercado interno de esos productos, con la aprobación en el 1999 de la rectificación técnica de 8 productos básicos agrícolas, por el Consejo General de la OMC elevando sus aranceles hasta un 99%. Esa apertura fue un acto de entrega irreflexiva, cuando se analiza que en 20 años nos comprometíamos a abrir las puertas libremente a productos importados similares, cuando en este país no hay planes y programas de mejoría de la productividad nacional que pueda mostrar su ejecución y cumplimiento. Eso constituyó un acto de ignorancia técnica y de burla, cuando en el presente se han levantado como apoyo restrictivo, artilugios con lenguajes incluidos en dicho acuerdo, que solo tienen una interpretación ambigua en mentes obtusas. Como se puede aceptar, que una seguridad nacional incluida en el Acuerdo, como una excepción que se aplica frente a crisis y desastres nacionales e internacionales justificados, se pueda definir como seguridad alimentaria. El más lerdo de nuestros estudiantes es capaz de hacer notar que siendo el arroz seguridad nacional en el 2004, porque se incluyó en dicho acuerdo? Para después salir a los 20 años qué este lenguaje de seguridad alimentaria significa seguridad nacional, para incumplir un acuerdo internacional con un decreto nacional. Eso no es serio. Y nos anula el respeto y consideración que podríamos tener con nuestros socios para continuar negociando.

El otro elemento mencionado es el de los subsidios. Este es un país cuyos dirigentes que son preparados profesionales siempre se han comprometido con el sistema multilateral internacional y sus normas de cumplimiento.

Así como en el 1994 durante la Ronda Uruguay que negoció los nuevos acuerdos arancelarios mundiales, ahora bajo la cúpula de la OMC que se crearía en el 1995, los países desarrollados presentaron su oferta de subsidios a sus productos agrícolas y se les aprobó. Nosotros en dicho acuerdo no presentamos ninguna oferta y no se nos aprobó nada, porque no presentamos nada, cometiendo el mismo error que hicimos cuando bajamos el arancel máximo de bienes incluyendo los agrícolas al 40% en el 1994, que fue lo que justificó la rectificación para elevarlos al 99% en el 1999.

Pero no obstante no presentar ofertas de subsidios, el país en el presente aplica subsidios por montos que sobrepasan el tope permitido de manera general a los países en desarrollo por parte de la OMC, el cual está relacionado con un porcentaje permitido del valor total en pesos corrientes de nuestra producción agropecuaria.

Y aquí se sobrepasa ese monto porque se subsidia el agua para mojar los arrozales que no se paga, y que por su escasez es cada vez más costoso su uso en los paises desarrollados. Aquí el gobierno subsidia en los silos la pignoracion del arroz, aquí el gobierno subsidia los fertilizantes, aquí el gobierno subsidia el combustible que se usa en las actividades agrícolas, aquí el gobierno subsidia a tasas reales negativas los préstamos al sector arrocero que consumen el 80% del crédito del Bagricola, aquí el gobierno subsidia las investigaciones y entrega gratuita de semillas certificadas, aquí el gobierno no cobra por la asistencia técnica de maquinarias y demás al sector. De esta manera vemos de que errada forma las autoridades han manejado esta difícil e innecesaria situación, si hubiéramos sido previsibles hace 20 años cuando se nos ocurrió privar de comparones y abrir esa puerta que estaba cerrada. La última metida de pata fue incumplir una ley mediante la emisión de un decreto en el 2024. Y nos preguntaríamos, adonde está la institucionalidad con que se alardea en este país cuando ningún dirigente político, arremetió contra esa falta constitucional, y tuvo que venir, presión de afuera como siempre, para que ese artificio fuera anulado.

Ahora pretendemos firmar acuerdos con la OCDE . Qué sentido tiene cuando todo se está desmantelando? Para que comprometernos en condicionamientos que no vamos a cumplir en lo que no estamos preparados cuando nuestros profesores no entienden lo que enseñan y nuestros gobiernos no cumplen con lo que firman. Porque no se planifica ni se racionaliza ni se discute ni al final se cumple.

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